El Estado Judío[1] … Contenido y Consecuencias

 

 

Por Dr. Fayez Rashid

Traducido al castellano por Dr. Nureddin Awwad

 

Desde hace pocos años, Israel viene ampliando el círculo de su reclamo de convertirse en (El Estado del Pueblo judío), incluso les exige a los palestinos y a los árabes reconocer ese eslogan, como condición para aceptar el arreglo o lo que llama (la Paz)!

 

Al echar un vistazo profundo sobre las leyes fundamentales sustitutas de la Constitución, vemos que Israel había definido su identidad y aspiración desde antes de su creación, mediante lo planeado por los ideólogos del Movimiento Sionista Mundial (MSM), hecho oficializado al inicio de su nacimiento, tanto atreves de su consagración en las leyes promulgadas por el Keneset, como en el contenido político, teórico y social de la política del Estado, considerando que el Estado Judío es un propósito buscado y es de indispensable realización, tarde o temprano.

 

Lo raro es que los Estados árabes  empezaron a sentir los peligros de ese eslogan a partir de la reactivación del reclamo israelí, aunque ese mismo era la base fundamental de la promoción de la idea de crear un Estado. Así ese reclamo del Estado estaba vinculado con su identidad judía y sobre todo, con los judíos.

 

El concepto del retorno a (La Tierra de Israel) acompañado de las definiciones religiosas, ideológicas y políticas, creó la base futura del contenido y del carácter del anhelado y Estado.

 

Al crear el Estado israelí oficialmente en 1948, se hizo hincapié en su proclamación en varios principios entre los cuales encontramos: (Estado del Pueblo Judío) y (la Ley del Retorno). En virtud de ambos (Israel está comprometido a reunificar a los judíos o a los que se convierten al judaísmo de las diferentes partes del mundo, otorgándoles el derecho de conseguir la ciudadanía y la residencia en Israel, como ciudadanos israelíes aptos para disfrutar del 92% de la tierra de Israel, destinada oficialmente al interés de los judíos exclusivamente. Es prohibido a todos los no judíos beneficiarse de dicha tierra)[2]. También todo judío tiene el derecho a inmigrar al Estado de Israel.

 

El primer gobierno del Likud instaurado en 1977 y presidido por Menahem Beguen, procedió a fortalecer el carácter judío del Estado en las leyes y las instrucciones israelíes, en lo concerniente a las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia, al promulgar una ley que reza: “Cuando el tribunal se enfrenta a un problema legal que requiere de una decisión que no tiene respuesta en la ley positiva ni mediante el análisis, el tribunal debe decidir a la luz de los principios de la libertad, la justicia, la igualdad y la paz inherentes al acervo judío”[3].

 

Para consagrar la Judaicidad del Estado israelí, el Keneset promulgó en 1985 una ley aprobada por la mayoría de sus miembros, y no podrá ser derogada salvo acorde a normas especiales, según la cual (ningún partido cuyo programa se opone  al principio del Estado Judío, o que declare su intención de cambiar ese principio, con medios democráticos, puede participar en las elecciones).

 

Con respecto a los derechos de la ciudadanía, esa última depende del (Lazo Sanguíneo) en el Estado Israelí. Por ende, el reclamo israelí de consagrar el Estado Judío no es una idea novedosa sino es muy antigua.

Por supuesto existe una gran brecha entre el lanzamiento del eslogan Israelí (Estado Judío), pueden decir lo que quieran, y el reconocimiento palestino o árabe (o algunos palestinos y algunos árabes) a ese eslogan o categoría, porque tal reconocimiento trae consigo muchas y graves consecuencias, no sólo por lo que Israel representa, sino por las repercusiones sobre los palestinos en general y el derecho de los refugiados palestinos a retornar a sus hogares, y en particular las implicaciones para los palestinos de los territorios ocupados en 1948, una cuestión que abordaré posteriormente.

 

Entre el Judaísmo y el Sionismo

 

Es archiconocido que el judaísmo, originalmente, es una religión al igual que el Islam y el Cristianismo. También el sionismo judío como concepto espiritual fue practicado por los sofistas judíos generación tras generación, por su vinculación con La Gran Esperanza de la religión judía. Ese sionismo religioso instauró la peregrinación a las tierras santas.

 

Sin embargo, el sionismo político se creó por los primeros teóricos del Movimiento Sionista Mundial (MSM), especialmente Theodor Herzle quien plasmó la teoría y su método en su obra “El Estado Judío” o “Estado Judío”[4] en 1882, y procedió a su implementación práctica en el primer congreso del  de MSM celebrado en la ciudad suiza Basilia en 1897.

 

Después del congreso, el sionismo empezó a definirse como “doctrina política y doctrina nacionalista”[5]. Por consiguiente, ese nuevo concepto se llevó al judaísmo lejos de su concepto espiritual, al consagrar el concepto político y nacionalista. Esa transformación no fue aislada del conjunto de los desarrollos económicos y sociales experimentados en Europa en aquella época. La característica económica más destacada fue la transformación de las relaciones económicas de la formación socioeconómica del feudalismo en otras del capitalismo. Simultáneamente, se empezó, a buen ritmo, a plantear el problema de los nacionalismos en Europa. Por ello, Herzle y los líderes del MSM procedieron a plantear la cuestión del (nacionalismo judío). Como los judíos vivían en diferentes sociedades – al conferirle un carácter político nacionalista al MSM – era ineludible acompañarse por la necesidad de crearles a los judíos un Hogar Nacional, con el propósito de traducir esas categorías teóricas en hechos concretos. Por esa razón (el sionismo político devino una Doctrina Colonialista)[6].

 

Esa transformación suscitó una gran disputa en los medios de los propios judíos[7], especialmente en las filas de los socialistas judíos, muchos de los cuales rechazaron categóricamente, la idea del establecimiento del Estado Judío.

 

Quizás una de las opiniones mas destacadas que abordó (La Cuestión Judía) sea la de Carlos Marx, quien considera que (el judaísmo ha persistido gracias a la historia y no por encima de la misma, por ello la liberación de los judíos significa la liberación de la sociedad del judaísmo)[8]. Este asunto implica la necesidad de la fusión de los judíos en sus sociedades, pues son ciudadanos de los países donde viven, por ende, el adjetivo de judíos significa un símbolo de la religión que profesan, porque la idea de nación judía, al decir de Lenin, (Es una idea completamente equivocada y esencialmente reaccionaria)[9].

 

De ahí se dio un gran salto en el concepto del Estado Israelí (desde un contenido principal del  Estado Judío a  Estado de los Judío o Estado del Pueblo Judío) considerando que los judíos conforman un nacionalismo.

 

Esa transición pasó por cinco fases: la primera, consiste en un movimiento de debate en medio de los conglomerados judíos especialmente entre sus pensadores; la segunda, la promulgación de leyes fundamentales y su consagración como bases del Estado Israelí; la tercera, consagración de ese concepto en la vida israelí y en medio de los judíos en diferentes partes del mundo, vinculándolo con el concepto del hebraísmo del Estado; la cuarta, confirmación de la Judaicidad del Estado y los intentos de arrebatar el reconocimiento internacional de ese carácter del Estado de Israel. EEUU y W. Bush en persona, y muchos países occidentales reconocieron la Judaicidad del Estado de Israel, directamente o mediante su apoyo a la idea de Dos Estados en los proyectos del Arreglo: un Estado judío y otro árabe o palestino. La quinta fase, a la que aspira Israel, es arrebatar un reconocimiento palestino, árabe e islámico de su Judaicidad.

 

Equívoco de la categoría (Estado Hebreo)

 

Al crearse el Estado de Israel, el MSM trató de generalizar la expresión (Estado Hebreo) como un nombre para Palestina Histórica ello no fue casual tampoco pues tiene motivaciones históricas que podrían ser impuestas a la historia y la geografía en un intento de falsificarlas, y obligar a los demás a reconocer nuevos hechos y (realidades) totalmente ajenos a la credibilidad histórica.

 

Muchos de nosotros se equivocan al usar la expresión (Estado Hebreo) como un calificativo de Israel. Los vocablos (hebraísmo) (lamentablemente en un diccionario del castellano es sinónimo de judaísmo y sionismo!!) y (hebreos), según muchos investigadores antiguos y contemporáneos, como J. D. Driver (profesor del idioma hebreo en la universidad de Oxford); Klovani Betenato (investigador y experto en lenguas antiguas) y otros, además de los hallazgos arqueológicos en las cavernas del Reino Semita de Ila, al sur de Alepo (Siria) confirman que hebraísmo es una palabra cananea antigua, para referirse a muchas tribus y pueblos y no tiene nada que ver con los judíos, y las palabras Hebrí, Hebrit y Hebrai son del idioma Arameo y fueron plagiadas más tarde por Rabinos Judíos, como la mejor vía para vincular su historia a las épocas más remotas, y hacer que la época de los judíos se vinculara a los más antiguos tiempos, y de esa manera, la historia de Palestina se convirtiera en historia (judía)!

 

Por eso, los investigadores judíos se aferran a la palabra (hebreo) y al término (hebraísmo Torático) como evidencias que vinculan los judíos y su dimensión histórica con Palestina[10], y como la única probabilidad de forjar lazos perdidos entre los judíos en todos los aspectos. Por ello, el MSM profundizó el eslogan de uno de los primeros precursores de ese movimiento: (El primer Hebreo) y lo convirtió en un eslogan judío y sionista.

 

Importancia de la Definición de los Términos

 

Algunos investigadores le confieren suma importancia a los términos, pues (El Estado Judío) no es igual que (Estado del Pueblo Judío) o (Estado de los Judíos).

 

Por ejemplo, la ONU en 1947 en su resolución de la partición de Palestina Histórica, decidió crear dos Estados: un Estado árabe y un Estado judío, incluso determinó entonces la cifra de la población de cada Estado. En el Estado judío, la población árabe casi igualaba a la población judía, por lo tanto la ONU no tenía entonces la intención de crear un Estado Judío exclusivo, y la prueba la ofrece la propia ONU cuando el 10 de noviembre de 1975 adoptó la resolución 3379 “considerando al sionismo como una forma de racismo y discriminación racial). Es cierto que la resolución fue derogada en 1991, pero sabemos las circunstancias de aquella derogación: un mundo unipolar después del derrumbe de la URSS y los Estados de la comunidad socialista europea.

 

Otra prueba consiste en que la Asamblea General de la ONU adoptó también en 1948 la resolución 194 que exige el retorno de los refugiados palestinos a sus hogares.

 

Pese a la importancia de los términos, el objetivo israelí de usar los tres términos mencionadas es crear un Estado Judío Exclusivo, compuesto por una gran mayoría judía, en vías de deshacerse de los que no son judíos (goím).

 

Contenido de la Judaicidad del Estado

 

Se trata de crear un Estado judío libre de (impurezas) como había mencionado anteriormente. En ese caso no se puede alegar (democracia israelí) que se contrapone a la judaicidad del estado. En Israel no se puede separar la Religión del Estado, pues la ley fundamental israelí…en el articulo 8ª estipula (la defensa de la dignidad del ser humano y su libertad en aras de consagrar los valores del Estado de Israel en su calidad de Estado judío Democrático).

 

El articulo Segundo estipula que “el objetivo de la ley fundamental es defender la libertad de escoger el trabajo en aras de consagrar los valores del Estado de Israel en su calidad de Estado judío Democrático)[11].

Desde el inicio de la conformación del Estado Israelí, viene exacerbándose una gran disputa sobre la definición de (¿quien es el judío?) hasta el día de hoy no hay consenso único al respecto. Por ende, Israel sigue exigiendo el reconocimiento a su carácter religioso mientras sigue alegando democracia, ¿Cómo se resolvería esa contradicción?

 

Las consecuencias en el pasado

 

Ese objetivo israelí de crear un Estado judío Exclusivo, ha sido una de numerosas causas que conformaron la base legal para el ejercicio de la discriminación racial contra los árabes de los territorios ocupados en 1948. Según un informe del Centro Adalah (Centro Legal para los Derechos de la Minoría Arabe de Israel) hay (20 leyes discriminatorias contra los árabes en Israel)[12]. Al exponer el contenido de  ese Informe y los boletines periódicos emitidos por dicho Centro, se comprueba que 17 de esas leyes son discriminatorias directa y expresamente, pues o están relacionadas con los derechos de los judíos exclusivamente, o restringen los derechos de los árabes en Israel. Las restantes tres leyes, pese a su lenguaje moderado y formulación neutral, su implicación indirecta es injusta y discriminatoria contra los ciudadanos árabes.

 

Las primeras 17 leyes abordan diferentes esferas: leyes fundamentales, fuentes del Derecho Israelí y los derechos de la ciudadanía, derechos de la participación política, derechos a la viviendo y la tierra, y derechos a la cultura, educación y religión. Las otras 3 leyes de formulación neutral, han sido empleadas para dominar y limitar los derechos a la tierra y la vivienda de la minoría árabe.

 

La ley fundamental israelí no le permite a ningún partido árabe entrar a la contienda electoral del Keneset si su programa político no reconoce a Israel como Estado del pueblo judío. Por ejemplo, si la agenda del partido político habla de la necesidad de modificar o anular la Ley del Retorno (judío), no se le permitirá participar en la contienda electoral.

El gobierno del Likud aprobó en 1977 lineamientos generales en el Keneset y aplicó una política que afirma la importancia de preservar los valores judíos, mediante un párrafo nuevo añadido a la ley de educación: “la educación se basará sobre los valores eternos de las tradiciones judías, la conciencia judía y el sionismo, la Tora y el idioma hebreo y la historia del pueblo judío; constituyen las bases de nuestra identidad nacional y las normas de la educación de las futuras generaciones”[13].

 

En ese mismo sentido, tributan la ley de protección a los lugares religiosos judíos (exclusivamente judíos, ni islámicos ni cristianos!), la ley de los servicios de la religión judía…y demás leyes discriminatorias. El símbolo del Estado es judío, también las festividades religiosas oficiales son judías.

 

Es decir, todas leyes en Israel son legislaciones que tratan exclusivamente los intereses judíos. (Para más información, consultar las obras:Beshara Azmí, “Desde la Judaicidad del Estado hasta Sharon. Estudio de la Contradicción de la Democracia Israelí”.  Editora Alshuruq, el Cairo, 2005…Rashid Fayez, “Falsedad de la Democracia de Israel”, primera edición, Fundación Arabe para Estudios y Publicación, Amman, 2004. )

 

¿Qué está haciendo Israel para materializar el eslogan Estado de los Judíos?

 

Las instituciones religiosas.

 

Es indispensable recordar que, después de sesenta años a su fundación, en Israel el papel de las instituciones religiosas se acrecienta, tanto horizontalmente, mediante la creación de escuelas religiosas en cantidades crecientes;  en la proliferación en las calles israelíes y en los avances paulatinos en cuanto a la cantidad de escaños, que los partidos religiosos ocupan en el Keneset (pese a algunos reveses de vez en cuando) como verticalmente, mediante la imposición de sus criterios sobre la institución gobernante en Israel ( como limitar el trabajo los días sábado a modo de ejemplo).

 

Las instituciones religiosas abarcan el ministerio de asuntos religiosos, los partidos religiosos, tribunales religiosos y rabínicos grandes. Funcionan para gobernar a Israel en todas las esferas de la vida, mediante La Shariia Judía (legislación judía). Los partidos religiosos procuran dominar los ministerios responsabilizados con los gastos sociales. Existen alrededor de 11 000 sociedades religiosas que representan el 41% del total de sociedades en Israel, y se apoderan del 37% del total de las asignaciones gubernamentales destinadas a la educación. Pertenecer a esas sociedades religiosas rinde muchos beneficios.

 

Los partidos religiosos rubricaron en 1948 con el premier de entonces David Ben Gurión, el Pacto del Status Quo mediante el cual las instituciones religiosas controlan muchos asuntos sociales en Israel como la ley del Estado civil para la educación religiosa[14].

 

Por consiguiente, la trayectoria de la vida política – social – jurídica en Israel, va rumbo al dominio de la religión sobre el conjunto de los aspectos de la vida…quizás requiera de un periodo relativamente largo.

 

Conferencias de Herzlia

 

En los cálculos israelíes de lograr el eslogan (Judaicidad del Estado), vienen celebrándose sus Conferencias Estratégicas en Herzlia, que se han percatado de la cuestión del peligro demográfico árabe en los territorios ocupados en 1948, hecho que obstaculiza hasta cierto punto la materialización de dicho propósito. Los israelíes se dieron cuenta del peligro demográfico árabe desde hace mucho tiempo, sólo que las recomendaciones estratégicas para tratar con ese desafío han sido oficializadas en las Conferencias de Herzlia.

 

A partir de la II Conferencia de Herzlia, efectuada en 1992 – hasta la VIII Conferencia celebrada en el 2008, durante los trabajos de las mismas, la preocupación por el peligro demográfico árabe estaba perenne. Sin ahondar en los detalles, la mayoría de las recomendaciones adoptadas en esas conferencias tuvieron como eje, las soluciones siguientes:

 

1.     Exhortar a las mujeres judías a mayor reproducción.

2.     Canjear las zonas de mayor densidad población árabe en los territorios ocupados en 1948, por otras zonas (despobladas) bajo el control de la Autoridad Palestina.

3.     Intercambiar zonas con los Estados árabes circundantes.

4.     Expulsar a los árabes.

 

Con respecto a esa última propuesta de solución, según Ilan Pappé, autor del libro: “Limpieza Étnica en Palestina”, se puede lograr a ese propósito mediante (la creación de ambientes existenciales, profesionales y cotidianos dentro de la Zona Verde – territorios ocupados en 1948 – que obliguen a la mayoría de los árabes al éxodo o a la emigración)[15].  Es decir convertir sus vidas cotidianas en un infierno insoportable.

 

Entre tanto, puedo decir que, para Israel que llevó a cabo una expulsión masiva de los árabes (850 mil) en 1948, en los años subsiguientes y en 1967 y sigue aplicando esa política hasta el momento, no sería extraño que expulse a más árabes palestinos. Un escenario hipotético puede arrojar luz a lo que Israel pueda acometer. Por ejemplo, imagínese que los partidos religiosos y los otros de la derecha fascista controlen el gobierno en Israel, ¿sería difícil expulsar a los árabes?

 

Las consecuencias Futuras para el Derecho del Retorno de los Refugiados y para los árabes palestinos de la Zona 1948.

 

Para los árabes palestinos de la zona 1948, el reconocimiento a la Judaicidad del Estado de Israel, abre la puerta automáticamente a la legitimidad de expulsarlos de su patria, confiscar sus propiedades y tierras e implicaría que la discriminación racial ejercida en su contra era plenamente legítima. A corto plazo, Israel podría privarlos de sus derechos civiles y de la ciudadanía, lo que repercutiría en la educación, la salud, la vivienda, la cultura y las demás esferas de la vida.

 

La Judaicidad del Estado de Israel implica ejercer la discriminación racial, con ritmos crecientes, contra nuestro pueblo en la Zona 1948, y usurpar todos sus derechos.

 

Para el Derecho al Retorno de los Refugiados Arabes Palestinos, la Judaicidad del Estado de Israel, implica derogar automáticamente el derecho de los refugiados árabes palestinos a retornar a sus hogares, tierras y patria original, y que los años de refugio y sus sufrimientos vividos y los que están por vivir, no signifiquen nada, y serían a lo largo de la historia refugiados, no más. Que merecerían la simpatía de la comunidad internacional y nada más.

 

Internacionalmente, la Judaicidad del Estado de Israel implica derogar todas las resoluciones de la ONU relacionadas con la justeza de la causa del pueblo palestino, su derecho al retorno, la autodeterminación y la creación de su Estado Independiente. Además de invalidar todas las resoluciones del organismo internacional que exigen la retirada de los territorios ocupados por Israel en 1967, implica también la legitimidad del planteamiento Israel en el sentido de que Jerusalén es una ciudad israelí y es la capital histórica y eterna de Israel.

 

En el ámbito Israelí, la Judaicidad del Estado de Israel implica que el sionismo es un movimiento de liberación nacional del pueblo judío (según los mitos y las desinformaciones planteadas desde su fundación y sigue rumiando!) implica reconocer las  supuestas (realidades) repetidas por Israel y el MSM, en el sentido de que los judíos tienen derecho histórico en Palestina desde hace tres mil años; implica la legitimidad de que Israel presuma tener derecho a la Gran Tierra de Israel desde el Nilo hasta el Éufrates; también implica el derecho de Israel en la región y la hegemonía política, económica, militar, social y culturalmente sobre la misma, por ser el Estado más destacado en la zona y de la existencia más importante extendida en la profundidad de la historia; implica (para los que no han reconocido todavía) reconocer la existencia de un pueblo judío único, una nación única, una cultura judía única y reconocer todas las consecuencias derivadas de esos asuntos.

 

En general, la Judaicidad del Estado de Israel implica anulación total de la historia y las realidades palestinas: la existencia del pueblo palestino desde su origen, las manifestaciones principales consustanciales a esa existencia, su patrimonio, civilización y cultura, la justeza de su causa  y derechos nacionales; implica la falsedad de toda la historia árabe con todos sus componentes genuinos.

 

En resumen, Israel puede decir lo que le parezca sobre la Judaicidad de su Estado, pero como palestinos: destacamentos, organizaciones y pueblo, apoyados por las masas árabes, tenemos que estar siempre en estado de cohesión patriótica y nacionalista; contar con el respaldo de todas las fuerzas patrióticas y democráticas a nivel internacional que apoyan  los derechos de nuestro pueblo, contra los planteamientos demagógicos sionistas; debemos desenmascarar y aclarar las desinformaciones israelíes. Ello no es menos importante que la resistencia armada palestina, pues la batalla informativa es plenamente igual que la batalla militar en el frente de la lucha armada.

 


[1] Quiere decir la comprensión israelí del “Estado Judío”. Abordaré luego la importancia de (la definición de los conceptos) y quisiera aclarar que el autor, en esta ponencia, usa la expresión “Estado Judío” acorde a la comprensión israelí de su contenido.

 

[2] Shahak Israel, “La historia judía, la religión judía y la carga de tres mil años”. Traducción de Saleh Alí Sodah, Editora Bisan. Beirut, 1995, pág. 12.

[3] Legal Violation of Arab Minority Rights in Israel Published by (Adala), March, 1999, Israel, p 31.

[4] Los investigadores discrepan en cuanto a la traducción.

[5] Enciclopedia El sionismo e Israel. Editora Herzle, New York, 1971. II Tomo, pág. 1262.

[6] Garudi Roger, “los mitos fundacionales de la política israelí”. Editora Alghad Alarabí, El Cairo, 1996, Págs. 12 – 14.

[7] Ver el libro de Yacov M. Rabkin, “El antisionismo judío”, traducción: Dr. Daad Qennab Aida, Centro de Estudios de La Unidad Arabe, Beirut, 2006.

[8] Dimitri Adib, “El Marxismo y El Estado Sionista, La Existencia y La Entidad”. Pág. 21. (el libro no lleva ni fecha de publicación ni editora).

[9] Ibídem, pág. 59.

[10] Enciclopedia Palestina, III Tomo, primera edición, Damasco, pág. 186.

 

[11] Beshara Azmí, “Desde el Carácter Judío del Estado hasta Sharon. Estudio de la Contradicción de la Democracia Israelí”.  Editora Alshuruq, el Cairo, 2005. Págs. 29 – 55

[12] Rashid Fayez, “Falsedad de la Democracia de Israel”, primera edición, Fundación Arabe para Estudios y Publicación, Amman, 2004. Pág. 102.

 

[13] Ibídem. Págs. 73-82.

 

[14] Rashid Fayez, “Falsedad de la Democracia de Israel”, primera edición, Fundación Arabe para Estudios y Publicación, Amman, 2004. Pág. 31

[15] Pappé Ilan, “expulsión pacífica de los palestinos”, periódico Derecho al Retorno, No. 13-14. Noviembre 2005. Pág. 18